Stanley Matthews: el mago del drible

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El mago del drible en su pura, magnífica e inherente esencia de regate continúo sobre el terreno de juego nació el 1 de Febrero de 1915 en Hanley, Inglaterra.

Ganador del primer Balón de Oro en la historia del fútbol mundial en 1956, su rápido drible, control de balón como ninguno, serenidad para quebrar la defensa rival y una velocidad endemoniada caracterizó al jugador inglés cuya carrera inició en el Stoke City, club en el que estuvo durante dos períodos. El primero fue de 1931 a 1942 y el segundo de 1961 a 1965. Paradójicamente durante el tiempo que militó en el club en el que inició su carrera como jugador de fútbol, no levantó título alguno en las competiciones en las que el Stoke participó. Su único título en torneos lo consiguió militando en las filas del Blackpool cuando levantó la FA Cup frente al Bolton en memorable partido disputado el 1 de Mayo de 1953. Aquél encuentro registró siete goles marcados y el Blackpool, al finalizar el primer tiempo, perdía 3-1 y la derrota parecía inevitable y la ilusión de levantar la copa del torneo más antiguo del mundo se esfumaba, sin embargo, el segundo tiempo presupuso una total efemérides para el equipo del Matthews quien se echó el equipo al hombro y remontaron el marcador venciendo al Bolton 4-3. Para los aficionados esa fue la Copa de Matthews.

Este espléndido jugador, caballero en el terreno de juego, se retiró a la edad de 50 años llegando a ser el jugador más longevo en colgar los guayos.

Con la selección inglesa jugó 54 partidos y participó en el mundial de Brasil 1950 y Suiza 1954. No anotó goles en los dos mundiales disputados.

Sin duda, Stanley Matthews abrió el camino para que los ojos de los espectadores del fútbol volcaran su mirada a las generaciones de grandes jugadores que han marcado un hito en las páginas del fútbol inglés. Gracias Sir.

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Roger Milla: el león camerunés

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En este espacio un pequeño pero merecido homenaje al león camerunés. Así es, Albert Roger Milla nació el 20 de Mayo de 1952 en Yaundé, capital de Camerún. Delantero con una potencia única, olfato goleador y un espíritu de lucha sobre el terreno de juego, ha sido la referencia a nivel futbolístico en el continente africano.

A la edad de 18 años ya jugaba en el Léopard Duala de Camerún donde militó desde 1970 hasta 1973 año. Para el año 1976 Milla recibía el Balón de Oro africano reconocimiento obtenido por sus triunfos a nivel local y ansiosamente el jugador camerunés esperaba que algún club del viejo continente pusiera sus ojos sobre él. En 1977 fue fichado por el Valenciennes, sin embargo, su paso no resultó exitoso y posteriormente se incorporó a las filas de AS Mónaco, empero en el club monegasco no logró potenciar su capacidad goleadora, pero no hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista, dice un popular refrán, y a los 32 años aterrizó en el Saint-Étienne equipo que en ese entonces militaba en la segunda división del fútbol galo y en el que anotó 31 goles en 59 encuentros disputados. Posteriormente fichó por el Montpellier equipo en el que, al igual que el Saint-Étienne, firmó  su marca goleadora.

Roger debutó con la selección de su país en 1978, ganó dos Copas Africana de Naciones y   participó en los mundiales de España 1982, Italia 1990 y Estados Unidos 1994. Fue en Italia 90 donde su fiereza quedó grabada en la retina de los espectadores.  El 13 de Junio de 1990 en partido jugado en Bari frente a Rumania, Milla marcó los dos goles que representó la clasificación a octavos de los leones indomables. Increíble! De la mano de este gran jugador habían logrado clasificar por primer vez a dicha instancia, pero el trabajo no fue minúsculo cuando en octavos se enfrentaron a la Colombia de Valderrama. Milla con sendos goles metía a Camerún en cuartos de final de una Copa del Mundo y Camerún, era, la selección sorpresa de Italia 90. En cuartos de final se enfrentaron a los ingleses que en tiempo extra lograron dejar por fuera a los leones indomables. Soberbia actuación de Milla en aquél mundial. Cuatro años más tarde vuelve al ruedo en Usa 94 a la edad de 42 años convirtiéndose en el jugador de mayor edad en disputar una nueva Copa del Mundo. Anotó el único gol de su equipo en la goleada que Rusia le propinó a Camerún y tristemente se despidieron del mundial en la primera ronda, no obstante, su gol figura en la lista de récords al convertirse en el jugador más longevo en anotar en un mundial.

Hoy día el león camerunés se dedica a labores sociales retirado ya de los terrenos de fútbol. Un grande Roger que con tenacidad, esfuerzo y entereza abrió la senda para consolidar poco a poco la magia futbolística proveniente de tierras africanas.

Para recordar: José Altafini

20131205_JoseAltafiniJosé Altafini delantero de remate violento y de un singular olfato goleador  que lo llevó a convertirse en uno de los máximos goleadores del fútbol italiano, nació el 27 de Agosto de 1938 en Piraciaba, Brasil. Sus comienzos futbolísticos se remontan en la década de los 40 cuando hizo parte del Piracicaba desde 1948 hasta 1954.

Al año siguiente, a la edad de 17 años llega al Palmeiras, club en el que permaneció hasta 1958 en el cual destacó por sus exquisitas y  excelentes actuaciones, le permiten integrar el seleccionado brasileño para jugar el Mundial que se disputó en Suecia en 1958. En ese Mundial Brasil hizo parte del Grupo Cuatro conformado por la Unión Soviética, Inglaterra y Austria. En el primer partido del Mundial, los brasileros jugaron contra el seleccionado austríaco y ganaron 3 a 0 con dos goles de José Altafini a los minutos 38 y 89. Sobre su espalda lucía la casaca número 18. El 11 de Junio jugaron contra los ingleses Altafini fue titular pero no marcó gol y para cerrar la primera fase de grupo, enfrentaron a la Unión Soviética el 15 de Junio pero el Mazzola brasileño como fue conocido, no fue de la partida.

En los cuartos de final frente a Gales, estuvo en el once inicialista pero no hizo gol y en los siguientes dos encuentros fue suplente. Se coronó campeón de aquél mundial al lado de grandes figuras como Vavá, Garrincha y Mario Zagallo.

Llega al Milan en 1958 y debuta el 21 de Septiembre. Su primer gol con el conjunto rossonero fue contra el Lanerossi Vicenza. En su primera temporada, marcó 28 goles en 32 partidos. Fue campeón con el Milan en 1959, temporada en la que marcó 20 goles. En 1962 obtiene su segundo Scudetto y convirtió 22 goles.

En solitario Altafini ostentó el récord en la Copa de Europa hasta la temporada 2011/12, conocida hoy día como Liga de Campeones de Europa,  al marcar 14 goles en una sola edición y ayudó a su equipo a ganar la Champions frente al Benfica de Eusebio en aquella final disputada en el mítico Estadio de Wembley en 1963. En ese encuentro Altafini marcó los dos goles que le permitieron al Milan coronarse campeón de Europa.

Luego de jugar varios años con el Milan, en 1965 llega al Nápoles e hizo dupla con el argentino Enrique Omar Sívori. Siete años después, a la edad de 34 años, firmó para la Juventus y consigue dos Scudettos en la temporada 1972-1973 y la última en 1975-1976.

José Altafini en su estancia por el fútbol italiano, marcó 216 goles en 459 partidos jugados y es uno de los máximos goleadores del Calcio italiano. Ganó un mundial de fútbol, cuatro Scudettos y una Champions League y jugó el Mundial de 1962 con la selección Italiana. En ese Mundial, fue titular en dos partidos. Un sencillo recuerdo para este gran goleador.

Gloria del fútbol alemán: Karl-Heinz Rummenigge

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Karl-Heinz Rummenigge uno de los grandes goleadores que ha dado el fútbol mundial, nació el 25 de Septiembre de 1955 en Lippstadt, Alemania.  Jugó en el Bayer Munich desde la temporada 1974-1975 hasta 19883-1984 y fue en el club bávaro donde  consiguió los triunfos y momentos más importantes de su carrera. Con el cuadro muniqués ganó dos veces el Balón de Oro en  1980 y 1981, formando así el trío de jugadores junto a Franz Beckenbauer y Gerd Müller poseedores de tal mención militando en el Bayern. Luego de jugar 10 temporadas en el elenco bávaro donde obtuvo dos Bundesligas, dos Copas de Alemania, dos campeonatos de Europa y una intercontinental, pasó por el Inter de Milán club al que estuvo vinculado desde la temporada 1984-1985 hasta la 1986-1987 y anotó 24 goles.  Luego pasó por el Servette de Ginebra hasta 1989.

Con la selección germana  jugó tres Mundiales de Fútbol. Su primera participación se remite a Argentina 78. Para el primer encuentro disputado contra Polonia, Karl partió como suplente; el siguiente partido contra México, el delanteró marcó dos anotaciones y contra Túnez, estuvo en el onceno inicialista portando la casaca 11 sobre su espalda.  Alemania se clasificó a la segunda ronda y en los tres partidos jugados en esa fase, Karl-Heinz fue titular y anotó, esa vez, ante Austria pero la Mannschaft terminó perdiendo ante los austriacos y supuso la despedida de Alemania de aquél controvertido mundial.

Para el siguiente mundial disputado en España en 1982, Karl-Heinz Rummenigge y Alemania vuelven al ruedo. En la primera fase Rummenigge  marcó  cuatro goles, uno frente  a Argelia y tres ante Chile. Clasificados a la siguiente ronda, Alemania logra llegar a la fase final y Karl anotó en dramático partido ante Francia que se fue al alargue y definió desde el punto penal a favor de los alemanes. En la final enfrentaron a Italia que terminó siendo campeona del mundo.  Rummenigge terminó con cinco goles en su haber, uno menos que el goleador Paolo Rossi.

Su último mundial fue en México 1986 y fue subcampeón del mundo al igual que en España 82. Sólo anotó en el partido que enfrentó a Argentina en la final y fueron los albicelestes que levantaron la copa del mundo. Aunque  no logró coronarse campeón del mundo con Alemania, Karl-Heinz Rummenigge  es de los grandes jugadores que ha dado el fútbol, impecable en su remate, con una velocidad arrolladora y movimientos para buscar espacios, dejó su semilla no sólo en el futbol alemán sino en el fútbol mundial.

Hoy día es el director general del Bayer Munich y como dirigente ha conseguido satisfacciones con el club con el que tuvo los mejores momentos en su carrera.

Jean Pierre Papin ídolo de Marsella

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Jean Pierre Papin, ídolo del Olympique de Marsella club en el que ganó el respeto de la hinchada del equipo con el que obtuvo grandes y gratos recuerdos, jugó seis temporadas en el club galo antes de ser transferido al Milan de Italia.

Papin nació el 5 de Octubre de 1963. Se inició en Jeumont a la edad de seis años y fue hasta 1986 que ingresa a las filas del Olympique de Marsella donde estuvo seis temporadas y logró en cuatro temporadas consecutivas, desde 1989 hasta 1992, llevar al Olympique a ganar cuatro ligas después de 17 años de sequía, así los hinchas y el Stade Vélodrome volvían a sonreír.

Impredecible en sus anotaciones, Papin logró adjudicarse el Balón de Oro en 1991 y se convirtió, después de Platiní, en el segundo jugador galo en obtener tal distinción. En ese año su equipo disputó la final de la Champions League y cayó derrotado ante el Estrella Roja en un memorable partido definido desde el punto penal. Paradójicamente en la temporada 1992-1993 cuando estaba en el Milan de Marco Van Basten y Franco Baresi, enfrentó justamente al Olympique y los rossonero fueron vencidos por el ex-equipo de Jean Pierre. En 1994, se coronó campeón de Europa con el cuadro lombardo que venció al Barcelona en Atenas.

Jean Pierre sólo Jugó el Mundial del 86 celebrado en México. Allí, en el partido que enfrentó a Francia con Canadá, Papin anotó el gol que le dio el triunfo a Les Blues. En ese torneo se codeó con uno de los jugadores más representativos del fútbol galo: Michel Platiní.

Retirado de la actividad del fútbol en 1999 cuando más de 50.000 hinchas se volcaron para despedirle y rendirle tributo a quien fuera uno de sus más grandes ídolos, Papin se mantiene en la memoria de los seguidores del fútbol quienes recuerdan sus goles y su sello dejado en las canchas francesas y en el mundo.

El gran seis, el gran Baresi

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El gran capitán del Milán, ídolo de los rossoneri, defensor líbero de clase excepcional, única, de parada y quite inmejorable y con más de 500 partidos con el club lombardo, ha sido y será  uno de los grandes defensas que ha dado el fútbol.

Franco Baresi  nació en Travagliato, Italia, el 8 de Mayo de 1960. A los 14 años ingresó a las divisiones menores del Milan, club en el que obtuvo las mayores satisfacciones en su admirada carrera futbolística. Debutó el 23 de Abril de 1978 con el club  en partido jugado ante el Verona y nunca más se quitó la rojinegra, pues cómo él mismo lo dijo “¿Porqué habría de pensar por un solo instante en mi carrera dejar el Milan AC por otro club?”.

Su presencia defensiva intimidaba a los rivales,  atrás desde la zona defensiva donde controlaba y manejaba los hilos de una defensa, el gran capitán lideraba su línea compuesta por  Costacurta,  Tassoti, Rikjaard y al joven Paolo Maldini  y fue testigo activo del gran Milán de Arrigo Sacchi y Marco Van Basten con el que brilló a finales de los 80 y principios de los 90.

Baresi estuvo con la selección italiana en tres mundiales. En España 82, Italia 90 y finalmente Estados Unidos 94. Fue este torneo, al igual que Italia 90, donde tuvo la oportunidad de alinear en  algunos partidos con otro de los íconos representativos del Milan, Paolo Maldini. Fue tal vez en Estados Unidos 94 donde quizá tuvo la desilusión más grande pues falló uno de los penalties en la tanda frente a Brasil. Fue campeón del mundo en España 82, pero no jugó de titular en ninguno de los encuentros disputados por la Azzurra.

Su trayectoria y gran despliegue en defensa no fue compensada con el Balón de Oro, pero obtuvo un reconocimiento que lo inmortaliza en San Siro, el número 6, aquél con el cual era referenciado, aquél  número que inspiró respeto, decencia, eficacia, talento, el que usó sobre su espalda fue retirado por el club en honor a uno de sus más grandes jugadores en 1997. Nunca nadie usará la 6.

En 1997 le dice adiós a las canchas a los 37 años dejando un palmarés de títulos, entre ellos, seis títulos de liga (78-79, 87-88, 91-92, 93-94 y 95-96), dos copas intercontinentales (1989 y 1990) ante el Atlético Nacional de Colombia y el Olimpia de Paraguay respectivamente, tres Champions League (1989, 1990 y 1994) y cuatro copas de Italia (1988, 1992, 1993 y 1994). Sin duda y cuando han pasado dieciséis años de su retiro, todavía se habla de este gran jugador quien  dejó su huella en las canchas del mundo, porque sin duda alguna la clase lo alcanzó a él. Gracias por siempre.

El genio de Utrecth

20131116_MVanBastenNacido en el día de brujas según la tradición occidental en 1964, el mago de Utrecht, ciudad que vio emerger uno de los grandes jugadores del fútbol mundial, logró deleitarnos con su fineza en el terreno de juego y su mortal y depredadora presencia en el área rival.

Con diecisiete años llegó al Ajax equipo conocido como un gran semillero de grandes jugadores y logró integrar el equipo en el que militaba en aquel entonces Johan Cruyff, de hecho, en su partido debut con el Ajax sustituyó a Cruyff y marcó su primer gol con la camiseta de aquél cuadro. Poco a poco fue logrando su lugar en el Ajax y para la temporada de 1983/1984 nadie colocaba en duda su capacidad goleadora para definir en el arco contrario. Su leyenda se estaba plasmando en silencio, con goles, con capacidad para desmarcarse, con inteligencia en la cancha.

Para la temporada de 1984/1985 Van Basten ganó la Bota de Oro, reconocimiento entregado al máximo goleador de Europa y logró una nueva liga con el Ajax la temporada siguiente. Su nombre empezaba a escucharse en los grandes clubes de Europa y fue el Milán que le fichó para la temporada de 1987/1988. Qué salto! Qué grandeza! Qué fineza! El Milán de Arrigo Sacchi, el Milán de Marco Van Basten equipo en el que explotó más su potencial como delantero.

El primer partido con el cuadro rossonero logró convertir gol de penalti, sin embargo, su mayor talón de Aquiles, el tobillo, le recordaría durante esa temporada y resto de carrera que estaba propenso a estar por fuera de los terrenos de juego, empero cuando su presencia se manifestaba en la cancha, era inminente pensar que algo mágico podía pasar. A pesar de no marcar muchos goles en su primera temporada con el Milan, los que hizo fueron importantes como el anotado al Empoli cuando el equipo estaba a cuatro puntos del Napoli quien lideraba en ese entonces el Calcio, y logrando prolongar posteriormente una racha de victorias, finalmente el Milan se coronó campeón de la liga.

En 1988 cuando se jugó la Eurocopa en Alemania y luego de perder el primer partido contra Unión Soviética, la selección holandesa conformada por un semillero de jugadores en los que no sólo destacaba Van Basten, sino Koeman, Rikjaard, Gullit, devastó a la Inglaterra  de Bobby Robson con una tripleta conseguida por Van Basten con dos asistencias fenomenales de Gullit y un tanto conseguido en jugada de tiro de esquina.

Lograron vencer en el tercer partido a Irlanda en un sufrido juego que se definió hasta el minuto 82 donde Kieft consiguió el único tanto del partido. Clasificados, se enfrentaron con la temible y favorita Alemania. Cotejo disputado el 21 de Junio en Hamburgo, una multitud apostaba ciegamente por el triunfo Alemán y más cuando la Mannschaft se adelantó con gol del mítico Lothar Matthäus, pero apareció Marco en una jugada polémica en la que le cometieron penalti y éste fue ejecutado por Koeman estableciendo el empate parcial, pero el silencio se apoderó de Hamburgo y todo territorio Alemán cuando Marco en un movimiento cósmico se desprendió de Kohler y definió ante la salida del portero Eike Immel. 2-1 a favor de la naranja mecánica que desató la euforia holandesa que por primera vez sentía las mieles de contar en su vitrina con una Eurocopa. Partido final y la selección dirigida por Rinus Michels disputaba ante la Unión Soviética la copa de selecciones más prestigiosa de Europa y además, la revancha. Aquél encuentro disputado en el Olímpico de Munich presenció el que tal vez fuera el mejor gol anotado en la Eurocopa y tuvo como protagonista a Van Basten. Centro desde la izquierda de Mühren, control magistral y remate con derecha de Marco y golazo ante una multitud que celebraba el gol convertido en una obra de Arte. Fue nombrado el mejor jugador de la Eurocopa y para sorpresa de muchos, se llevó su primer Balón de Oro.

Nuevamente con el Milan firma una temporada muy buena y más cuando en semifinales de la Copa de Europa de 1989 jugaba contra el Real Madrid y la llamada “Quinta del Buitre”, y era precisamente el último obstáculo para viajar a Barcelona a disputar la final contra el Steaua de Bucarest. En el partido de ida firmaron un empate, pero en el de vuelta sucedió lo inimaginable, lo impensable, un Milán conformado por Baresi, Donadoni, Costacurta, Gullit, Van Basten arrasó desde lo físico hasta lo táctico al Real Madrid que veía esfumar la posibilidad de jugar la final de la Copa Europea conocida hoy día como la Liga de Campeones de la Uefa. En ese encuentro Van Basten selló su mortal fiereza goleadora al marcar el cuarto gol. No había duda que el mago de Utrecht dejaba su huella intacta en el que para muchos fue el mejor partido exhibido por el Milan de Sacchi. Con el tiquete asegurado para disputar la final  en el Camp Nou contra el Steaua de Bucarest de Gheorge Hagi,  una nueva exhibición de fútbol fue mostrada por el cuadro rossonero que arrolló  a su rival que sin  fundamentos tácticos pudo detener la orquesta de Gullit y Van Basten quien marcó dos goles. Campeones de Europa y un nuevo Balón de Oro en su vitrina entregado por su magistral temporada. Destello impresionante, partituras hecha música en un terreno de juego, movimientos, regate, buscador de espacios, inteligencia para posicionarse, mortal con la zurda y derecha, también  su cabeza fue parte de ese portentoso delantero, el mejor de Europa en ese entonces, capaz de intimidar a todo un equipo por su capacidad para anotar goles y goles exquisitos. Un ángel del gol vestido en un ser mortal.

Luego de cambios en el Milan, el equipo fue tomado por Fabio Capello y para la temporada de 1992, Marco firma números exquisitos que le valen para conseguir su tercer Balón de Oro. Brillante como las notas de Beethoven, tuvo una carrera plagada de éxitos hasta ese entonces, pero su tobillo empezó hacerle mella y poco a poco su figura fue opacándose de los tempos del fútbol y más cuando volvió precipitadamente de una lesión que lo mantuvo ausente de las canchas. Ante el Olympique de Marsella equipo que representaba el último obstáculo para alcanzar un nuevo trofeo en Europa, supuso lo inconcebible: el retiro prematuro de un excelente jugador de élite, exquisito en su fútbol y goles. Con dolor, no pudo disputar el Mundial de 1994 y desafortunadamente no pudo volver a jugar. En 1995 tuvo su partido homenaje donde las lágrimas se escurrían no sólo en el rostro de Marco, sino de aquellos que disfrutaron de su magia en la cancha. Con tan sólo 30 años y con plena madurez profesional conseguida en sus gloriosos años con el Mián, Marco le dijo adiós al fútbol como fubolista. Hoy podemos recordarle por lo maravilloso que fue, por dejarnos deslumbrar con su inigualable clase para definir partidos, momentos y permitirnos gritar el término más formidable en una cancha de fútbol: GOOOL!

Para deleitarnos con su magia