Las palabras no son suficientes

Tal vez no encuentre las palabras correctas, concisas para definir qué es el fútbol. Si, es una pasión extravagante, es el deporte capaz de congregar multitudes y conjugar los sentimientos in extremis que como seres humanos podamos experimentar. Una cancha, un estadio, las tribunas, los cantos, las banderas, el ambiente, el olor a fútbol que emana de cada piel se encandilan para ver a 22 jugadores dejarse la piel, el alma y conseguir un triunfo que desate la inconclusa magnificencia de palpar la gloria en la tierra. Pero así como se manifiesta el sentimiento que nos arranca una sonrisa e incluso lágrimas de dicha, también se profundiza un kamikaze que podría conducirnos en un muladar de sentimientos agónicos hasta que el trago amargo por la derrota sea exorcisado por una nueva oportunidad, una revancha y un nuevo comienzo. Para muchos seamos canallas peléandole a la vida por un deporte que no se muestra agradecido, o carezcamos de nivel de conciencia para pensar que ni Salvador Dalí, ni Leonardo Da Vinci, ni Wassily Kandisky podrían retratar el más vívido despertar de conciencia futbolera; sin embargo amigo mío, tu, que me estás leyendo a través de este blog, permíteme decirte que no se requiere un nivel mínimo de sabiduría para siquiera comprender que esto no se vive en la mente sino en el corazón y es ahí donde las palabras nunca serían suficientes para sentir sin saber lo que nadie más comprendería. Qué viva el fútbol!

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