Primer mundial de fútbol: Uruguay 1930

Uruguay1930Logo

El primer mundial de la historia se realizó en Uruguay en 1930. A pesar de los problemas financieros en los que se vio sumido el mundo, impactados por la crisis económica de 1929, asomaba un oasis para la humanidad y era, precisamente, a través del fútbol. Luego de la oportuna gestión del que en ese entonces fuera el presidente de la FIFA, Jules Rimet, Uruguay inauguraría el torneo que con el paso de los años se ha convertido en el más importante a nivel de selecciones.

Sólo participaron 13 equipos, en su mayoría del continente americano y fue clara la ausencia de los equipos de Europa quienes adujeron que por factores económicos y el cansancio de un viaje donde era necesario cruzar el Atlántico les mermaron las ganas de hacer parte del evento.

El torneo se jugó desde el 13 de Julio hasta el 30 de ese mismo mes. Se conformaron cuatro grupos de la siguiente manera:

Grupo A

Argentina

Chile

Francia

México

Grupo B

Bolivia

Brasil

Yugoslavia

Grupo C

Perú

Rumania

Uruguay

Grupo D

Bélgica

Paraguay

Estados Unidos

Clasificaba el primero de cada grupo. Argentina logró imponerse por la mínima diferencia a Francia, goleó a México por 6-3 y finalmente dejó a Chile en el camino al vencerlo por 3-1. Los goles del argentino Guillermo Stábile estaban haciendo mella en el arco contrario y su nombre ya no pasaba desapercibido.

Yugoslavia se quedó con el grupo B con sendas victorias ante Brasil y Bolivia. Bolivia fue la única selección que no anotó gol en la primera edición mundialista.

Por su parte el local, salió airoso del grupo C y, finalmente, Estados Unidos hizo lo propio en el grupo D.

Así las cosas, las llaves de semifinal enfrentaban a Uruguay vs Yugoslavia y Argentina vs Estados Unidos. Ambos encuentros terminaron a favor de Uruguay y Argentina por 6-1.

Primera final, primer clásico, primer enfrentamiento de los países del río de La Plata en el mundial. El estadio Centenario, que por cierto no se encontró listo cuando arrancó la copa del mundo, fue el escenario que albergó el enfrentamiento entre esas dos grandes selecciones. Muy a pesar de que en el primer tiempo el partido quedó 2-1 a favor de Argentina, los uruguayos voltearon el encuentro y terminaron ganándolo 4-2. Jose Nasazzi, capitán de los charrúas, levantó la primera copa del mundo entregada por Jules Rimet. Locura en el Centenario de Montevideo y en todo el país. La alegría fue de los de casa.

Uruguay1930

Datos interesantes.

  • El goleador del torneo fue el argentino Guillermo Stábile con ocho anotaciones.
  • La selección que más goles recibió fue México con 13.
  • Argentina fue el equipo que más goles anotó durante el torneo para un total de 18.
  • El primer y único penal fue a favor de México.
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Un día en el infierno

20140303_RobertoBaggioUn partido, una jugada, una gambeta, un saque de banda, un tiro de esquina, una falta, un cabezazo, una plancha, un quite…y un penalti mal cobrado pasa factura y más si se trata de la final de un mundial.

Asomaba el mundial de 1994 jugado en Estados Unidos. Para sorpresa e incredulidad de muchos, el país del tío ‘Sam’  fue la sede de un torneo marcado por dos incidentes cincelados en la memoria de los amantes fervientes del fútbol y de aquellos que lo disfrutan quizás, en menor medida. La muerte del defensa de la selección Colombia, Andrés Escobar y la expulsión del mundial del argentino Diego Armando Maradona por dar positivo en el control antidopaje.

Más allá de los lamentables sucesos, el torneo se desarrolló con la tranquilidad esperada, pero sin tanta euforia y esto porque Estados Unidos no es conocido como un país netamente futbolero. Brasil e Italia, los abanderados para conquistar la décimoquinta edición, jugaron unas de las finales más rácanas, donde la táctica prevaleció durante el encuentro en el que difícilmente hubo espacios para jugadas de peligro durante los 90 minutos. En la prórroga, se desplegó un poco más de ofensiva con Cafú por el costado derecho y un atento Romario que buscaba desequilibrar el encuentro que terminó 0-0 y una tanda de penaltis se vislumbraba para definir al nuevo campeón.

La consagración estaba a doce pasos. Presión kamikaze. Si el punto máximo de una ola es su cresta, la ansiedad y nervios henchían sobre los jugadores. No era para menos. Más que el cansancio físico que acarreaban los 22 jugadores sobre la cancha, pasaba factura la madurez mental para resolver una instancia tan definitiva como ésta. El eterno seis del Milán, Franco Baresi, malogró su tiro y sembró el desconcierto en La Azzurra. ¡Cuántas cosas pasaron por su cabeza en esa fracción de segundo cuando envió su disparo lejos de los tres palos.

Una última luz al final del túnel aparecía para Italia en pies del gran Roberto Baggio. Si convertía, Brasil debía cobrar el último penal y para Italia mantener la serie viva, la canarinha tenía que desperdiciarlo. Impulso del 10. Alargar la esperanza o cortarla de una vez. Baggio no tenía otra alternativa, carrera larga y manda un zapatazo que arrebató la ilusión de un equipo, de un país y miles de seguidores alrededor del mundo. Su cara dejó entrever la profunda tristeza y desolación.  Aquél día en el Rose Bowl, el infierno surcó del inframundo y reposó en los corazones vestidos de azul y blanco.1994 WORLD CUP FINAL

 

El impensable Maracanazo

Logo_Brasil1950Volvía el mundial a Sudamérica luego de haberse disputado la última edición en 1938 en Francia. Brasil 1950 suponía un aire de renovación para el mundo luego de los conflictos bélicos que marcaron tristemente los inicios de los años 40 cuando el mundo se vio golpeado por la segunda guerra mundial que cobró muchísimas vidas y generó un caos social, económico y humano tantos en los países que participaron activamente en los enfrentamientos, como en aquellos que se mantuvieron al margen pero que, colateralmente, fueron impactados por el fuerte suceso.

Así las cosas, el mundial en tierras brasileras generaba expectación y por supuesto, una presión en el combinado local por alcanzar su primera copa del mundo. Trece selecciones apostaron por una ilusión. Brasil, México, Yugoslavia, Suiza, Chile, Inglaterra, España, Estados Unidos, Italia, Paraguay, Suecia, Bolivia y Uruguay querían consagrarse, algunos equipos lo harían por primer vez y otras, como Italia y Uruguay querían engrandecer su nombre futbolístico en el mundo, ya que en ediciones anteriores se había coronado como campeones del mundo.

Brasil no tuvo piedad de sus rivales en la primera ronda;  se deshizo de México, Yugoslavia y empató con Suiza. Clasificó a la fase final. El protagonista de la otra parte de la historia, Uruguay, vapuleó a la débil Bolivia y así logró avanzar a la instancia final, a la que se sumaron la España de Telmo Zarra y Suecia.  Un mini “torneo” para definir al campéon arrancaba.

Brasil, en su condición de favorita, goleó a Suecia por 7-1 destacando la figura de Ademir, delantero que, a la postre, se convirtió en el goleador del mundial y, posteriormente, le propinó a España una de las peores goleadas en su historia: 6-1 fue el marcador definitivo a favor de la verdeamarelha.  Por su parte, Uruguay empató previamente con España y venció a Suecia y se enfrentaba con el virtual campeón, Brasil, que sólo necesitaba un empate para coronarse campeón. Ese 16 de Julio en Río de Janeiro, con un Maracaná que estaba totalmente decantado por el local y atestado de hinchas, se enfrentaban David y Goliat.  Brasil se puso arriba del marcador recién iniciado el segundo tiempo con gol de Friaca. Euforia maximizada en el escenario que se convirtió en esos instantes en una fiesta inimaginable, se palpitaba el triunfo, el logro, el optimismo, no existía otra cosa sino la victoria; sin embargo, lo maravilloso de este deporte es que nada está cantado, ni mucho menos dicho hasta cuando el árbitro pite y recoja el balón y de por finalizado el partido. Uruguay buscaba el partido con alma, piel y corazón y poco a poco fue ganando terreno. Gol de Schiaffino pasado los primeros 15 minutos del primer tiempo puso a soñar silenciosamente a los jugadores charrúas, pero con el empate Brasil aún era campeón. Uruguay no lo daba por perdido, evidentemente la premisa era morir o morir. Y así fue. Un escape de Ghiggia dejando mal parado a Bigode, saca un remate que dejó noqueado al arquero Barbosa y enmudeció, quebró y mató la ilusión del local.

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Se desparramó el Maracaná. Un silencio atroz reinó aquella tarde y la aflicción se apoderó de cada uno de los hinchas de Brasil. Batacazo inimaginable, Uruguay dio vuelta a un partido que, desde antes de iniciar, ya lo daban por ganador a Brasil. Lección de fútbol, lección de vida, efemérides inolvidable.

Por acá el gol –>

Cuando Francia se coronó campeón del mundo en casa

20140205_CoronacionZidaneLlegaba el mundial de 1998 jugado en el país cuya capital es apodada la Ciudad Luz. Después de la coronación como campeón del mundo en Estados Unidos 1994, Brasil buscaba el bicampeonato en Francia 98. Con la participación de 32 selecciones por primera vez en la historia de los mundiales, los locales querían sorprender y dar el impensado batacazo en aquella edición. Por supuesto que equipo había, una zona defensiva compuesta por Desailly, Thuram, Lizarazu, un medio campo que contaba con un par de pulmones extras representados en las figuras de Emmanuel Petit y Deschamps, y más arriba la magia de Zinedine Zidane quien consiguió el año del mundial, de su mundial, el Balón de Oro y en la delantera despuntaba el joven Thierry Henry.

Invictos en la primera fase del mundial donde doblegaron a Sudáfrica, Arabia Saudita y Dinamarca, terminaron con puntaje ideal y además, se conviritó en la selección con más goles anotados en la primera ronda con un total de nueve dianas. Paraguay fue el escollo en octavos de final y fue un gol de Blanc en el minuto 113 del segundo tiempo extra que desequilibró la balanza a favor del cuadro galo.

Sin favoritismo, afrontaba Francia su partido ante la Italia de Cesare Maldini el tiquete a Semifinales. Un partido rácano, con marcador 0-0 al finalizar el tiempo reglamentario y extra, el cotejo se definió por penalties y clasificó el cuadro dirigido por Aime Jacquet.

Croacia era el último obstáculo para alcanzar la final. Un partido vibrante en el que Francia arrancó perdiendo ante la sorprendente Croacia que se puso arriba en el marcador con gol de Davor Suker, supuso en aquella noche en el estadio Saint Denis aquél ocho de Julio, una total efemérides encabezada por el defensa Thuram quien, con sus dos goles, selló el triunfo de Les Blues.

Francia en la final y su rival era Brasil. Lucía complicado, difícil y más porque Brasil tiene esa mística inherente, propia, para jugar esta clase de torneos, sin embargo, la esencia, el carácter, la magia, fantasía, las pinceladas al balón y el manejo de juego por parte de Zidane, recreó una obra de arte que aún es recordada por aquellos que presenciaron ese 12 de Julio en Saint Denis, la coronación intachable, magistral, impecable de una Francia que categóricamente venció a Brasil por marcador de 3-0. París jamás olvida la contundencia con la que su selección doblegó a la canarinha en una final donde las apuestas daban por ganador al equipo de Zagallo.

Stanley Matthews: el mago del drible

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El mago del drible en su pura, magnífica e inherente esencia de regate continúo sobre el terreno de juego nació el 1 de Febrero de 1915 en Hanley, Inglaterra.

Ganador del primer Balón de Oro en la historia del fútbol mundial en 1956, su rápido drible, control de balón como ninguno, serenidad para quebrar la defensa rival y una velocidad endemoniada caracterizó al jugador inglés cuya carrera inició en el Stoke City, club en el que estuvo durante dos períodos. El primero fue de 1931 a 1942 y el segundo de 1961 a 1965. Paradójicamente durante el tiempo que militó en el club en el que inició su carrera como jugador de fútbol, no levantó título alguno en las competiciones en las que el Stoke participó. Su único título en torneos lo consiguió militando en las filas del Blackpool cuando levantó la FA Cup frente al Bolton en memorable partido disputado el 1 de Mayo de 1953. Aquél encuentro registró siete goles marcados y el Blackpool, al finalizar el primer tiempo, perdía 3-1 y la derrota parecía inevitable y la ilusión de levantar la copa del torneo más antiguo del mundo se esfumaba, sin embargo, el segundo tiempo presupuso una total efemérides para el equipo del Matthews quien se echó el equipo al hombro y remontaron el marcador venciendo al Bolton 4-3. Para los aficionados esa fue la Copa de Matthews.

Este espléndido jugador, caballero en el terreno de juego, se retiró a la edad de 50 años llegando a ser el jugador más longevo en colgar los guayos.

Con la selección inglesa jugó 54 partidos y participó en el mundial de Brasil 1950 y Suiza 1954. No anotó goles en los dos mundiales disputados.

Sin duda, Stanley Matthews abrió el camino para que los ojos de los espectadores del fútbol volcaran su mirada a las generaciones de grandes jugadores que han marcado un hito en las páginas del fútbol inglés. Gracias Sir.

La gesta en el infierno de Estámbul

20131205_LivVsMilanNo era una final cualquiera.  Dos equipos con una majestuosa historia futbolística detrás de sus espaldas llegaban a la final de la Champions League 2004/2005 en Turquía. Carlo Ancelotti dirigió a los rossonero mientras que Rafael Benítez impuso en el conjunto inglés su sello personal, tal vez un poco rácano pero con el toque perverso para imprimir magia en una final que tuvo de todo! Una marea roja invadió sin previo aviso las gradas del estadio Atartük y desde todos los ángulos se palpitaba un ambiente de euforia, de ímpetu donde no había espacio para las sensaciones pusilánimes ni mucho menos espíritus apocados. El Milan venía de coronarse campeón el temporada 2002/2003 y venía como candidato firme para levantar la orejona. Por su parte el Liverpool, desde la temporada 1983/1984 no se llevaba el máximo rótulo de campeón para los equipos europeos participantes en la Liga de Campeones. Dos estilos muy distintos pero la misma sed de triunfo movía a cada uno de los jugadores aquella noche en Estámbul. Bajo las órdenes del árbitro español Mejuto González arrancaba la final en aquél entonces.

El Milán con la magia de Seedord, Kaká y Pirlo, la contundencia de Gattuso, la efectividad de Hernán Crespo en el ataque y el siempre y gran capitán eterno Paolo Maldini intentaban cerrar con broche de oro su participación en aquella edición. El Liverpool que sorprendió al Chelsea de Mourinho en semifinales quería dar el batacazo liderado por un gran Steven Gerrard, la firmeza de Carragher y el despliegue en mitad de cancha de Xabi Alonso.

Arrancó el partido y primer baldazo para el Liverpool en el casi primer minuto del encuentro: gol de Paolo Maldini. De ahí en adelante el cotejo se tornó casi que un mediano ida y vuelta pero el cuadro inglés no encontraba la manera de descifrar el cascarón rossonero diseñado inteligentemente por Ancelotti. A 10 minutos de terminarse el primer tiempo dos goles de Crespo sellaban hasta el momento una contundente victoria para el Milan y dejaba casi sin posibilidades al Liverpool que debía arriesgarlo todo para la segunda parte…..y no fue para menos. En aquél segundo tiempo más que nunca vibró el You’ll never walk alone, canto entonado por los hinchas del Liverpool con un sentimiento tan intrínseco que dejaba entrever que algo mágico estaba por suceder.

European Football - UEFA Champions League Final - Liverpool v AC MilanEn menos 15 minutos el conjunto inglés igualaba el marcador con un sublime e inspirado Steven Gerrard, quien se echó el equipo a los hombros y marcó el primer gol con el que iniciaría la faena de los reds. Un disparo a secas de Smicer desde fuera del área coloca el marcador 3-2 aún a favor del Milan, pero nuevamente una participación activa de alma del Liverpool, Gerrard, en la que incursionaría en el área desde donde fue derribado y el juez español no dudó en pitar el penalti. Locura en el corazón de la fanaticada inglés que veían como lo imposible llegaba a ser realidad. Alonso cobró, Dida lo tapó pero en el rechazo el español la metió y se empataba la final. 3-3! Majestuoso, incomparable, vibrante, el Milan descompuesto y un Liverpool entonado, lleno de confianza tomaba un nuevo aire que le sirvió para llevar el partido hasta el punto penal. Desde los doce finalmente se impuso al cuadro rossonero y se coronó como el verdadero campeón de Europa. En la historia de la liga de campeones ningún equpo había superado un 3-0 abajo. Inolvidable final, deleite para el mundo del fútbol.

Gloria del fútbol alemán: Karl-Heinz Rummenigge

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Karl-Heinz Rummenigge uno de los grandes goleadores que ha dado el fútbol mundial, nació el 25 de Septiembre de 1955 en Lippstadt, Alemania.  Jugó en el Bayer Munich desde la temporada 1974-1975 hasta 19883-1984 y fue en el club bávaro donde  consiguió los triunfos y momentos más importantes de su carrera. Con el cuadro muniqués ganó dos veces el Balón de Oro en  1980 y 1981, formando así el trío de jugadores junto a Franz Beckenbauer y Gerd Müller poseedores de tal mención militando en el Bayern. Luego de jugar 10 temporadas en el elenco bávaro donde obtuvo dos Bundesligas, dos Copas de Alemania, dos campeonatos de Europa y una intercontinental, pasó por el Inter de Milán club al que estuvo vinculado desde la temporada 1984-1985 hasta la 1986-1987 y anotó 24 goles.  Luego pasó por el Servette de Ginebra hasta 1989.

Con la selección germana  jugó tres Mundiales de Fútbol. Su primera participación se remite a Argentina 78. Para el primer encuentro disputado contra Polonia, Karl partió como suplente; el siguiente partido contra México, el delanteró marcó dos anotaciones y contra Túnez, estuvo en el onceno inicialista portando la casaca 11 sobre su espalda.  Alemania se clasificó a la segunda ronda y en los tres partidos jugados en esa fase, Karl-Heinz fue titular y anotó, esa vez, ante Austria pero la Mannschaft terminó perdiendo ante los austriacos y supuso la despedida de Alemania de aquél controvertido mundial.

Para el siguiente mundial disputado en España en 1982, Karl-Heinz Rummenigge y Alemania vuelven al ruedo. En la primera fase Rummenigge  marcó  cuatro goles, uno frente  a Argelia y tres ante Chile. Clasificados a la siguiente ronda, Alemania logra llegar a la fase final y Karl anotó en dramático partido ante Francia que se fue al alargue y definió desde el punto penal a favor de los alemanes. En la final enfrentaron a Italia que terminó siendo campeona del mundo.  Rummenigge terminó con cinco goles en su haber, uno menos que el goleador Paolo Rossi.

Su último mundial fue en México 1986 y fue subcampeón del mundo al igual que en España 82. Sólo anotó en el partido que enfrentó a Argentina en la final y fueron los albicelestes que levantaron la copa del mundo. Aunque  no logró coronarse campeón del mundo con Alemania, Karl-Heinz Rummenigge  es de los grandes jugadores que ha dado el fútbol, impecable en su remate, con una velocidad arrolladora y movimientos para buscar espacios, dejó su semilla no sólo en el futbol alemán sino en el fútbol mundial.

Hoy día es el director general del Bayer Munich y como dirigente ha conseguido satisfacciones con el club con el que tuvo los mejores momentos en su carrera.

Jean Pierre Papin ídolo de Marsella

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Jean Pierre Papin, ídolo del Olympique de Marsella club en el que ganó el respeto de la hinchada del equipo con el que obtuvo grandes y gratos recuerdos, jugó seis temporadas en el club galo antes de ser transferido al Milan de Italia.

Papin nació el 5 de Octubre de 1963. Se inició en Jeumont a la edad de seis años y fue hasta 1986 que ingresa a las filas del Olympique de Marsella donde estuvo seis temporadas y logró en cuatro temporadas consecutivas, desde 1989 hasta 1992, llevar al Olympique a ganar cuatro ligas después de 17 años de sequía, así los hinchas y el Stade Vélodrome volvían a sonreír.

Impredecible en sus anotaciones, Papin logró adjudicarse el Balón de Oro en 1991 y se convirtió, después de Platiní, en el segundo jugador galo en obtener tal distinción. En ese año su equipo disputó la final de la Champions League y cayó derrotado ante el Estrella Roja en un memorable partido definido desde el punto penal. Paradójicamente en la temporada 1992-1993 cuando estaba en el Milan de Marco Van Basten y Franco Baresi, enfrentó justamente al Olympique y los rossonero fueron vencidos por el ex-equipo de Jean Pierre. En 1994, se coronó campeón de Europa con el cuadro lombardo que venció al Barcelona en Atenas.

Jean Pierre sólo Jugó el Mundial del 86 celebrado en México. Allí, en el partido que enfrentó a Francia con Canadá, Papin anotó el gol que le dio el triunfo a Les Blues. En ese torneo se codeó con uno de los jugadores más representativos del fútbol galo: Michel Platiní.

Retirado de la actividad del fútbol en 1999 cuando más de 50.000 hinchas se volcaron para despedirle y rendirle tributo a quien fuera uno de sus más grandes ídolos, Papin se mantiene en la memoria de los seguidores del fútbol quienes recuerdan sus goles y su sello dejado en las canchas francesas y en el mundo.

El gran seis, el gran Baresi

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El gran capitán del Milán, ídolo de los rossoneri, defensor líbero de clase excepcional, única, de parada y quite inmejorable y con más de 500 partidos con el club lombardo, ha sido y será  uno de los grandes defensas que ha dado el fútbol.

Franco Baresi  nació en Travagliato, Italia, el 8 de Mayo de 1960. A los 14 años ingresó a las divisiones menores del Milan, club en el que obtuvo las mayores satisfacciones en su admirada carrera futbolística. Debutó el 23 de Abril de 1978 con el club  en partido jugado ante el Verona y nunca más se quitó la rojinegra, pues cómo él mismo lo dijo “¿Porqué habría de pensar por un solo instante en mi carrera dejar el Milan AC por otro club?”.

Su presencia defensiva intimidaba a los rivales,  atrás desde la zona defensiva donde controlaba y manejaba los hilos de una defensa, el gran capitán lideraba su línea compuesta por  Costacurta,  Tassoti, Rikjaard y al joven Paolo Maldini  y fue testigo activo del gran Milán de Arrigo Sacchi y Marco Van Basten con el que brilló a finales de los 80 y principios de los 90.

Baresi estuvo con la selección italiana en tres mundiales. En España 82, Italia 90 y finalmente Estados Unidos 94. Fue este torneo, al igual que Italia 90, donde tuvo la oportunidad de alinear en  algunos partidos con otro de los íconos representativos del Milan, Paolo Maldini. Fue tal vez en Estados Unidos 94 donde quizá tuvo la desilusión más grande pues falló uno de los penalties en la tanda frente a Brasil. Fue campeón del mundo en España 82, pero no jugó de titular en ninguno de los encuentros disputados por la Azzurra.

Su trayectoria y gran despliegue en defensa no fue compensada con el Balón de Oro, pero obtuvo un reconocimiento que lo inmortaliza en San Siro, el número 6, aquél con el cual era referenciado, aquél  número que inspiró respeto, decencia, eficacia, talento, el que usó sobre su espalda fue retirado por el club en honor a uno de sus más grandes jugadores en 1997. Nunca nadie usará la 6.

En 1997 le dice adiós a las canchas a los 37 años dejando un palmarés de títulos, entre ellos, seis títulos de liga (78-79, 87-88, 91-92, 93-94 y 95-96), dos copas intercontinentales (1989 y 1990) ante el Atlético Nacional de Colombia y el Olimpia de Paraguay respectivamente, tres Champions League (1989, 1990 y 1994) y cuatro copas de Italia (1988, 1992, 1993 y 1994). Sin duda y cuando han pasado dieciséis años de su retiro, todavía se habla de este gran jugador quien  dejó su huella en las canchas del mundo, porque sin duda alguna la clase lo alcanzó a él. Gracias por siempre.

Clasificados al mundial: Colombia

ImagenLa selección Colombia vuelve a jugar una nueva edición del evento futbolístico más grande a nivel de selecciones en todo el mundo: La copa del mundo, edición que tomará lugar en Brasil. Luego de haber participado en su último mundial en Francia 1998, el combinado cafetero quería ponerle fin a su ausencia en el torneo mundial y lo logró y de qué manera. En un comienzo interesante al derrotar a domicilio a su similar de Bolivia 1-2, se presumía que en el siguiente partido contra Venezuela se obtendrían los tres puntos, sin embargo, sólo logró un empate en casa y posteriormente la derrota ante Argentina por 2-1 supuso el fin de Leonel Alvarez como Director técnico del cuadro cafetero. Bajo ese panorama de angustia y un tanto desolador llegó Jose Néstor Pekerman y asumió la conducción técnica del combinado nacional y fue a partir de ahí que Colombia obtuvo identidad tanto ofensiva como defensiva, un sistema de juego fortalecido en sus líneas y una solidez defensiva bárbara para ubicarse como la selección que menos goles recibió en las eliminatorias sudamericanas.  Bajo las órdenes del profesor Pekerman, logró un modesto pero importantísimo triunfo como visitante ante Perú, pero una derrota ante Ecuador en Quito levantó nuevamente las dudas que se habían generado cuando el equipo estaba bajo el mando de Leonel Alvarez. A partir de la séptima fecha cuando el equipo recibió a Uruguay, se vio una cara distinta la de Colombia, netamente ofensiva y un juego que era llevado magistralmente por el talentoso James Rodríguez y de esa manera logró vencer a Uruguay 4-0. Posteriormente se impuso en Santiago a Chile por 3-1 y ratificó ese gran momento al vencer en Barranquilla a Paraguay. Lucía indomable, impenetrable y  rápidamente los fantasmas de una posible ausencia de Brasil 2014 lograron desaparecer cuando vencieron nuevamente en curramba a una débil Bolivia 5-0, pero el equipo sufrió un traspié en su visita a Venezuela y logró en la fecha 13 un empate a cero goles contra la Argentina.

El 11 de Junio de 2013 le ganó 2-0 a los peruanos y en la siguiente fecha derrotó a Ecuador por la mínima diferencia. Hasta ahí y desde que el director técnico argentino tomó las riendas de los cafeteros el equipo no había encajado goles como local en Barranquilla. La selección lograba un avance importante por el cupo a Brasil 2014 y en la antepenúltima fecha enfrentó a Uruguay en Montevideo. Un juego casi rácano, ausente de creatividad en el medio campo y con la premisa de asegurar un empate por fuera, Uruguay sacó la conocida garra charrúa y derrotó a Colombia 2-0, aún así el equipo dependía de si mismo para lograr su clasificación a Brasil y no fue sino en un vibrante juego con Chile en el que perdía 0-3  en Barranquilla al terminar el primer tiempo, donde lo dio vuelta para sacar un valiosísimo empate que le sirvió para estar con pie y medio dentro del mundial.

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En la última fecha venció como visitante a Paraguay y los dirigidos por Jose Pekerman celebraron su vuelta a la cita mundialista. Colombia tiene carácter, juego tanto ofensivo como defensivo, rotación de líneas, un sistema de juego definido por el trabajo hecho por el cuerpo técnico. Hoy Colombia está llamada a ser una de las grandes sorpresas de Brasil 2014 con jugadores consolidados a nivel internacional como James Rodríguez, Falcao, David Ospina, Carlos Bacca, Pablo Armero, Camio Zúñiga y la experiencia detrás de Pekerman quien supo cambiar la cara del cuadro nacional.