Roger Milla: el león camerunés

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En este espacio un pequeño pero merecido homenaje al león camerunés. Así es, Albert Roger Milla nació el 20 de Mayo de 1952 en Yaundé, capital de Camerún. Delantero con una potencia única, olfato goleador y un espíritu de lucha sobre el terreno de juego, ha sido la referencia a nivel futbolístico en el continente africano.

A la edad de 18 años ya jugaba en el Léopard Duala de Camerún donde militó desde 1970 hasta 1973 año. Para el año 1976 Milla recibía el Balón de Oro africano reconocimiento obtenido por sus triunfos a nivel local y ansiosamente el jugador camerunés esperaba que algún club del viejo continente pusiera sus ojos sobre él. En 1977 fue fichado por el Valenciennes, sin embargo, su paso no resultó exitoso y posteriormente se incorporó a las filas de AS Mónaco, empero en el club monegasco no logró potenciar su capacidad goleadora, pero no hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista, dice un popular refrán, y a los 32 años aterrizó en el Saint-Étienne equipo que en ese entonces militaba en la segunda división del fútbol galo y en el que anotó 31 goles en 59 encuentros disputados. Posteriormente fichó por el Montpellier equipo en el que, al igual que el Saint-Étienne, firmó  su marca goleadora.

Roger debutó con la selección de su país en 1978, ganó dos Copas Africana de Naciones y   participó en los mundiales de España 1982, Italia 1990 y Estados Unidos 1994. Fue en Italia 90 donde su fiereza quedó grabada en la retina de los espectadores.  El 13 de Junio de 1990 en partido jugado en Bari frente a Rumania, Milla marcó los dos goles que representó la clasificación a octavos de los leones indomables. Increíble! De la mano de este gran jugador habían logrado clasificar por primer vez a dicha instancia, pero el trabajo no fue minúsculo cuando en octavos se enfrentaron a la Colombia de Valderrama. Milla con sendos goles metía a Camerún en cuartos de final de una Copa del Mundo y Camerún, era, la selección sorpresa de Italia 90. En cuartos de final se enfrentaron a los ingleses que en tiempo extra lograron dejar por fuera a los leones indomables. Soberbia actuación de Milla en aquél mundial. Cuatro años más tarde vuelve al ruedo en Usa 94 a la edad de 42 años convirtiéndose en el jugador de mayor edad en disputar una nueva Copa del Mundo. Anotó el único gol de su equipo en la goleada que Rusia le propinó a Camerún y tristemente se despidieron del mundial en la primera ronda, no obstante, su gol figura en la lista de récords al convertirse en el jugador más longevo en anotar en un mundial.

Hoy día el león camerunés se dedica a labores sociales retirado ya de los terrenos de fútbol. Un grande Roger que con tenacidad, esfuerzo y entereza abrió la senda para consolidar poco a poco la magia futbolística proveniente de tierras africanas.

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Gloria del fútbol alemán: Karl-Heinz Rummenigge

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Karl-Heinz Rummenigge uno de los grandes goleadores que ha dado el fútbol mundial, nació el 25 de Septiembre de 1955 en Lippstadt, Alemania.  Jugó en el Bayer Munich desde la temporada 1974-1975 hasta 19883-1984 y fue en el club bávaro donde  consiguió los triunfos y momentos más importantes de su carrera. Con el cuadro muniqués ganó dos veces el Balón de Oro en  1980 y 1981, formando así el trío de jugadores junto a Franz Beckenbauer y Gerd Müller poseedores de tal mención militando en el Bayern. Luego de jugar 10 temporadas en el elenco bávaro donde obtuvo dos Bundesligas, dos Copas de Alemania, dos campeonatos de Europa y una intercontinental, pasó por el Inter de Milán club al que estuvo vinculado desde la temporada 1984-1985 hasta la 1986-1987 y anotó 24 goles.  Luego pasó por el Servette de Ginebra hasta 1989.

Con la selección germana  jugó tres Mundiales de Fútbol. Su primera participación se remite a Argentina 78. Para el primer encuentro disputado contra Polonia, Karl partió como suplente; el siguiente partido contra México, el delanteró marcó dos anotaciones y contra Túnez, estuvo en el onceno inicialista portando la casaca 11 sobre su espalda.  Alemania se clasificó a la segunda ronda y en los tres partidos jugados en esa fase, Karl-Heinz fue titular y anotó, esa vez, ante Austria pero la Mannschaft terminó perdiendo ante los austriacos y supuso la despedida de Alemania de aquél controvertido mundial.

Para el siguiente mundial disputado en España en 1982, Karl-Heinz Rummenigge y Alemania vuelven al ruedo. En la primera fase Rummenigge  marcó  cuatro goles, uno frente  a Argelia y tres ante Chile. Clasificados a la siguiente ronda, Alemania logra llegar a la fase final y Karl anotó en dramático partido ante Francia que se fue al alargue y definió desde el punto penal a favor de los alemanes. En la final enfrentaron a Italia que terminó siendo campeona del mundo.  Rummenigge terminó con cinco goles en su haber, uno menos que el goleador Paolo Rossi.

Su último mundial fue en México 1986 y fue subcampeón del mundo al igual que en España 82. Sólo anotó en el partido que enfrentó a Argentina en la final y fueron los albicelestes que levantaron la copa del mundo. Aunque  no logró coronarse campeón del mundo con Alemania, Karl-Heinz Rummenigge  es de los grandes jugadores que ha dado el fútbol, impecable en su remate, con una velocidad arrolladora y movimientos para buscar espacios, dejó su semilla no sólo en el futbol alemán sino en el fútbol mundial.

Hoy día es el director general del Bayer Munich y como dirigente ha conseguido satisfacciones con el club con el que tuvo los mejores momentos en su carrera.

El genio de Utrecth

20131116_MVanBastenNacido en el día de brujas según la tradición occidental en 1964, el mago de Utrecht, ciudad que vio emerger uno de los grandes jugadores del fútbol mundial, logró deleitarnos con su fineza en el terreno de juego y su mortal y depredadora presencia en el área rival.

Con diecisiete años llegó al Ajax equipo conocido como un gran semillero de grandes jugadores y logró integrar el equipo en el que militaba en aquel entonces Johan Cruyff, de hecho, en su partido debut con el Ajax sustituyó a Cruyff y marcó su primer gol con la camiseta de aquél cuadro. Poco a poco fue logrando su lugar en el Ajax y para la temporada de 1983/1984 nadie colocaba en duda su capacidad goleadora para definir en el arco contrario. Su leyenda se estaba plasmando en silencio, con goles, con capacidad para desmarcarse, con inteligencia en la cancha.

Para la temporada de 1984/1985 Van Basten ganó la Bota de Oro, reconocimiento entregado al máximo goleador de Europa y logró una nueva liga con el Ajax la temporada siguiente. Su nombre empezaba a escucharse en los grandes clubes de Europa y fue el Milán que le fichó para la temporada de 1987/1988. Qué salto! Qué grandeza! Qué fineza! El Milán de Arrigo Sacchi, el Milán de Marco Van Basten equipo en el que explotó más su potencial como delantero.

El primer partido con el cuadro rossonero logró convertir gol de penalti, sin embargo, su mayor talón de Aquiles, el tobillo, le recordaría durante esa temporada y resto de carrera que estaba propenso a estar por fuera de los terrenos de juego, empero cuando su presencia se manifestaba en la cancha, era inminente pensar que algo mágico podía pasar. A pesar de no marcar muchos goles en su primera temporada con el Milan, los que hizo fueron importantes como el anotado al Empoli cuando el equipo estaba a cuatro puntos del Napoli quien lideraba en ese entonces el Calcio, y logrando prolongar posteriormente una racha de victorias, finalmente el Milan se coronó campeón de la liga.

En 1988 cuando se jugó la Eurocopa en Alemania y luego de perder el primer partido contra Unión Soviética, la selección holandesa conformada por un semillero de jugadores en los que no sólo destacaba Van Basten, sino Koeman, Rikjaard, Gullit, devastó a la Inglaterra  de Bobby Robson con una tripleta conseguida por Van Basten con dos asistencias fenomenales de Gullit y un tanto conseguido en jugada de tiro de esquina.

Lograron vencer en el tercer partido a Irlanda en un sufrido juego que se definió hasta el minuto 82 donde Kieft consiguió el único tanto del partido. Clasificados, se enfrentaron con la temible y favorita Alemania. Cotejo disputado el 21 de Junio en Hamburgo, una multitud apostaba ciegamente por el triunfo Alemán y más cuando la Mannschaft se adelantó con gol del mítico Lothar Matthäus, pero apareció Marco en una jugada polémica en la que le cometieron penalti y éste fue ejecutado por Koeman estableciendo el empate parcial, pero el silencio se apoderó de Hamburgo y todo territorio Alemán cuando Marco en un movimiento cósmico se desprendió de Kohler y definió ante la salida del portero Eike Immel. 2-1 a favor de la naranja mecánica que desató la euforia holandesa que por primera vez sentía las mieles de contar en su vitrina con una Eurocopa. Partido final y la selección dirigida por Rinus Michels disputaba ante la Unión Soviética la copa de selecciones más prestigiosa de Europa y además, la revancha. Aquél encuentro disputado en el Olímpico de Munich presenció el que tal vez fuera el mejor gol anotado en la Eurocopa y tuvo como protagonista a Van Basten. Centro desde la izquierda de Mühren, control magistral y remate con derecha de Marco y golazo ante una multitud que celebraba el gol convertido en una obra de Arte. Fue nombrado el mejor jugador de la Eurocopa y para sorpresa de muchos, se llevó su primer Balón de Oro.

Nuevamente con el Milan firma una temporada muy buena y más cuando en semifinales de la Copa de Europa de 1989 jugaba contra el Real Madrid y la llamada “Quinta del Buitre”, y era precisamente el último obstáculo para viajar a Barcelona a disputar la final contra el Steaua de Bucarest. En el partido de ida firmaron un empate, pero en el de vuelta sucedió lo inimaginable, lo impensable, un Milán conformado por Baresi, Donadoni, Costacurta, Gullit, Van Basten arrasó desde lo físico hasta lo táctico al Real Madrid que veía esfumar la posibilidad de jugar la final de la Copa Europea conocida hoy día como la Liga de Campeones de la Uefa. En ese encuentro Van Basten selló su mortal fiereza goleadora al marcar el cuarto gol. No había duda que el mago de Utrecht dejaba su huella intacta en el que para muchos fue el mejor partido exhibido por el Milan de Sacchi. Con el tiquete asegurado para disputar la final  en el Camp Nou contra el Steaua de Bucarest de Gheorge Hagi,  una nueva exhibición de fútbol fue mostrada por el cuadro rossonero que arrolló  a su rival que sin  fundamentos tácticos pudo detener la orquesta de Gullit y Van Basten quien marcó dos goles. Campeones de Europa y un nuevo Balón de Oro en su vitrina entregado por su magistral temporada. Destello impresionante, partituras hecha música en un terreno de juego, movimientos, regate, buscador de espacios, inteligencia para posicionarse, mortal con la zurda y derecha, también  su cabeza fue parte de ese portentoso delantero, el mejor de Europa en ese entonces, capaz de intimidar a todo un equipo por su capacidad para anotar goles y goles exquisitos. Un ángel del gol vestido en un ser mortal.

Luego de cambios en el Milan, el equipo fue tomado por Fabio Capello y para la temporada de 1992, Marco firma números exquisitos que le valen para conseguir su tercer Balón de Oro. Brillante como las notas de Beethoven, tuvo una carrera plagada de éxitos hasta ese entonces, pero su tobillo empezó hacerle mella y poco a poco su figura fue opacándose de los tempos del fútbol y más cuando volvió precipitadamente de una lesión que lo mantuvo ausente de las canchas. Ante el Olympique de Marsella equipo que representaba el último obstáculo para alcanzar un nuevo trofeo en Europa, supuso lo inconcebible: el retiro prematuro de un excelente jugador de élite, exquisito en su fútbol y goles. Con dolor, no pudo disputar el Mundial de 1994 y desafortunadamente no pudo volver a jugar. En 1995 tuvo su partido homenaje donde las lágrimas se escurrían no sólo en el rostro de Marco, sino de aquellos que disfrutaron de su magia en la cancha. Con tan sólo 30 años y con plena madurez profesional conseguida en sus gloriosos años con el Mián, Marco le dijo adiós al fútbol como fubolista. Hoy podemos recordarle por lo maravilloso que fue, por dejarnos deslumbrar con su inigualable clase para definir partidos, momentos y permitirnos gritar el término más formidable en una cancha de fútbol: GOOOL!

Para deleitarnos con su magia