Cuando Francia se coronó campeón del mundo en casa

20140205_CoronacionZidaneLlegaba el mundial de 1998 jugado en el país cuya capital es apodada la Ciudad Luz. Después de la coronación como campeón del mundo en Estados Unidos 1994, Brasil buscaba el bicampeonato en Francia 98. Con la participación de 32 selecciones por primera vez en la historia de los mundiales, los locales querían sorprender y dar el impensado batacazo en aquella edición. Por supuesto que equipo había, una zona defensiva compuesta por Desailly, Thuram, Lizarazu, un medio campo que contaba con un par de pulmones extras representados en las figuras de Emmanuel Petit y Deschamps, y más arriba la magia de Zinedine Zidane quien consiguió el año del mundial, de su mundial, el Balón de Oro y en la delantera despuntaba el joven Thierry Henry.

Invictos en la primera fase del mundial donde doblegaron a Sudáfrica, Arabia Saudita y Dinamarca, terminaron con puntaje ideal y además, se conviritó en la selección con más goles anotados en la primera ronda con un total de nueve dianas. Paraguay fue el escollo en octavos de final y fue un gol de Blanc en el minuto 113 del segundo tiempo extra que desequilibró la balanza a favor del cuadro galo.

Sin favoritismo, afrontaba Francia su partido ante la Italia de Cesare Maldini el tiquete a Semifinales. Un partido rácano, con marcador 0-0 al finalizar el tiempo reglamentario y extra, el cotejo se definió por penalties y clasificó el cuadro dirigido por Aime Jacquet.

Croacia era el último obstáculo para alcanzar la final. Un partido vibrante en el que Francia arrancó perdiendo ante la sorprendente Croacia que se puso arriba en el marcador con gol de Davor Suker, supuso en aquella noche en el estadio Saint Denis aquél ocho de Julio, una total efemérides encabezada por el defensa Thuram quien, con sus dos goles, selló el triunfo de Les Blues.

Francia en la final y su rival era Brasil. Lucía complicado, difícil y más porque Brasil tiene esa mística inherente, propia, para jugar esta clase de torneos, sin embargo, la esencia, el carácter, la magia, fantasía, las pinceladas al balón y el manejo de juego por parte de Zidane, recreó una obra de arte que aún es recordada por aquellos que presenciaron ese 12 de Julio en Saint Denis, la coronación intachable, magistral, impecable de una Francia que categóricamente venció a Brasil por marcador de 3-0. París jamás olvida la contundencia con la que su selección doblegó a la canarinha en una final donde las apuestas daban por ganador al equipo de Zagallo.

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Stanley Matthews: el mago del drible

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El mago del drible en su pura, magnífica e inherente esencia de regate continúo sobre el terreno de juego nació el 1 de Febrero de 1915 en Hanley, Inglaterra.

Ganador del primer Balón de Oro en la historia del fútbol mundial en 1956, su rápido drible, control de balón como ninguno, serenidad para quebrar la defensa rival y una velocidad endemoniada caracterizó al jugador inglés cuya carrera inició en el Stoke City, club en el que estuvo durante dos períodos. El primero fue de 1931 a 1942 y el segundo de 1961 a 1965. Paradójicamente durante el tiempo que militó en el club en el que inició su carrera como jugador de fútbol, no levantó título alguno en las competiciones en las que el Stoke participó. Su único título en torneos lo consiguió militando en las filas del Blackpool cuando levantó la FA Cup frente al Bolton en memorable partido disputado el 1 de Mayo de 1953. Aquél encuentro registró siete goles marcados y el Blackpool, al finalizar el primer tiempo, perdía 3-1 y la derrota parecía inevitable y la ilusión de levantar la copa del torneo más antiguo del mundo se esfumaba, sin embargo, el segundo tiempo presupuso una total efemérides para el equipo del Matthews quien se echó el equipo al hombro y remontaron el marcador venciendo al Bolton 4-3. Para los aficionados esa fue la Copa de Matthews.

Este espléndido jugador, caballero en el terreno de juego, se retiró a la edad de 50 años llegando a ser el jugador más longevo en colgar los guayos.

Con la selección inglesa jugó 54 partidos y participó en el mundial de Brasil 1950 y Suiza 1954. No anotó goles en los dos mundiales disputados.

Sin duda, Stanley Matthews abrió el camino para que los ojos de los espectadores del fútbol volcaran su mirada a las generaciones de grandes jugadores que han marcado un hito en las páginas del fútbol inglés. Gracias Sir.

El genio de Utrecth

20131116_MVanBastenNacido en el día de brujas según la tradición occidental en 1964, el mago de Utrecht, ciudad que vio emerger uno de los grandes jugadores del fútbol mundial, logró deleitarnos con su fineza en el terreno de juego y su mortal y depredadora presencia en el área rival.

Con diecisiete años llegó al Ajax equipo conocido como un gran semillero de grandes jugadores y logró integrar el equipo en el que militaba en aquel entonces Johan Cruyff, de hecho, en su partido debut con el Ajax sustituyó a Cruyff y marcó su primer gol con la camiseta de aquél cuadro. Poco a poco fue logrando su lugar en el Ajax y para la temporada de 1983/1984 nadie colocaba en duda su capacidad goleadora para definir en el arco contrario. Su leyenda se estaba plasmando en silencio, con goles, con capacidad para desmarcarse, con inteligencia en la cancha.

Para la temporada de 1984/1985 Van Basten ganó la Bota de Oro, reconocimiento entregado al máximo goleador de Europa y logró una nueva liga con el Ajax la temporada siguiente. Su nombre empezaba a escucharse en los grandes clubes de Europa y fue el Milán que le fichó para la temporada de 1987/1988. Qué salto! Qué grandeza! Qué fineza! El Milán de Arrigo Sacchi, el Milán de Marco Van Basten equipo en el que explotó más su potencial como delantero.

El primer partido con el cuadro rossonero logró convertir gol de penalti, sin embargo, su mayor talón de Aquiles, el tobillo, le recordaría durante esa temporada y resto de carrera que estaba propenso a estar por fuera de los terrenos de juego, empero cuando su presencia se manifestaba en la cancha, era inminente pensar que algo mágico podía pasar. A pesar de no marcar muchos goles en su primera temporada con el Milan, los que hizo fueron importantes como el anotado al Empoli cuando el equipo estaba a cuatro puntos del Napoli quien lideraba en ese entonces el Calcio, y logrando prolongar posteriormente una racha de victorias, finalmente el Milan se coronó campeón de la liga.

En 1988 cuando se jugó la Eurocopa en Alemania y luego de perder el primer partido contra Unión Soviética, la selección holandesa conformada por un semillero de jugadores en los que no sólo destacaba Van Basten, sino Koeman, Rikjaard, Gullit, devastó a la Inglaterra  de Bobby Robson con una tripleta conseguida por Van Basten con dos asistencias fenomenales de Gullit y un tanto conseguido en jugada de tiro de esquina.

Lograron vencer en el tercer partido a Irlanda en un sufrido juego que se definió hasta el minuto 82 donde Kieft consiguió el único tanto del partido. Clasificados, se enfrentaron con la temible y favorita Alemania. Cotejo disputado el 21 de Junio en Hamburgo, una multitud apostaba ciegamente por el triunfo Alemán y más cuando la Mannschaft se adelantó con gol del mítico Lothar Matthäus, pero apareció Marco en una jugada polémica en la que le cometieron penalti y éste fue ejecutado por Koeman estableciendo el empate parcial, pero el silencio se apoderó de Hamburgo y todo territorio Alemán cuando Marco en un movimiento cósmico se desprendió de Kohler y definió ante la salida del portero Eike Immel. 2-1 a favor de la naranja mecánica que desató la euforia holandesa que por primera vez sentía las mieles de contar en su vitrina con una Eurocopa. Partido final y la selección dirigida por Rinus Michels disputaba ante la Unión Soviética la copa de selecciones más prestigiosa de Europa y además, la revancha. Aquél encuentro disputado en el Olímpico de Munich presenció el que tal vez fuera el mejor gol anotado en la Eurocopa y tuvo como protagonista a Van Basten. Centro desde la izquierda de Mühren, control magistral y remate con derecha de Marco y golazo ante una multitud que celebraba el gol convertido en una obra de Arte. Fue nombrado el mejor jugador de la Eurocopa y para sorpresa de muchos, se llevó su primer Balón de Oro.

Nuevamente con el Milan firma una temporada muy buena y más cuando en semifinales de la Copa de Europa de 1989 jugaba contra el Real Madrid y la llamada “Quinta del Buitre”, y era precisamente el último obstáculo para viajar a Barcelona a disputar la final contra el Steaua de Bucarest. En el partido de ida firmaron un empate, pero en el de vuelta sucedió lo inimaginable, lo impensable, un Milán conformado por Baresi, Donadoni, Costacurta, Gullit, Van Basten arrasó desde lo físico hasta lo táctico al Real Madrid que veía esfumar la posibilidad de jugar la final de la Copa Europea conocida hoy día como la Liga de Campeones de la Uefa. En ese encuentro Van Basten selló su mortal fiereza goleadora al marcar el cuarto gol. No había duda que el mago de Utrecht dejaba su huella intacta en el que para muchos fue el mejor partido exhibido por el Milan de Sacchi. Con el tiquete asegurado para disputar la final  en el Camp Nou contra el Steaua de Bucarest de Gheorge Hagi,  una nueva exhibición de fútbol fue mostrada por el cuadro rossonero que arrolló  a su rival que sin  fundamentos tácticos pudo detener la orquesta de Gullit y Van Basten quien marcó dos goles. Campeones de Europa y un nuevo Balón de Oro en su vitrina entregado por su magistral temporada. Destello impresionante, partituras hecha música en un terreno de juego, movimientos, regate, buscador de espacios, inteligencia para posicionarse, mortal con la zurda y derecha, también  su cabeza fue parte de ese portentoso delantero, el mejor de Europa en ese entonces, capaz de intimidar a todo un equipo por su capacidad para anotar goles y goles exquisitos. Un ángel del gol vestido en un ser mortal.

Luego de cambios en el Milan, el equipo fue tomado por Fabio Capello y para la temporada de 1992, Marco firma números exquisitos que le valen para conseguir su tercer Balón de Oro. Brillante como las notas de Beethoven, tuvo una carrera plagada de éxitos hasta ese entonces, pero su tobillo empezó hacerle mella y poco a poco su figura fue opacándose de los tempos del fútbol y más cuando volvió precipitadamente de una lesión que lo mantuvo ausente de las canchas. Ante el Olympique de Marsella equipo que representaba el último obstáculo para alcanzar un nuevo trofeo en Europa, supuso lo inconcebible: el retiro prematuro de un excelente jugador de élite, exquisito en su fútbol y goles. Con dolor, no pudo disputar el Mundial de 1994 y desafortunadamente no pudo volver a jugar. En 1995 tuvo su partido homenaje donde las lágrimas se escurrían no sólo en el rostro de Marco, sino de aquellos que disfrutaron de su magia en la cancha. Con tan sólo 30 años y con plena madurez profesional conseguida en sus gloriosos años con el Mián, Marco le dijo adiós al fútbol como fubolista. Hoy podemos recordarle por lo maravilloso que fue, por dejarnos deslumbrar con su inigualable clase para definir partidos, momentos y permitirnos gritar el término más formidable en una cancha de fútbol: GOOOL!

Para deleitarnos con su magia