Ausencia de actitud de algunos

Recién termina el partido entre el Atlético de Madrid vs Barcelona y concluí un par de cosas con las que no intento polemizar, sino dejar en claro que en este deporte llamado fútbol, vale la premisa que el fin justifica los medios, pero nunca jamás, la falta de actitud.

Me resulta increíble que un club como el Barcelona, que tiene más “cancha” para afrontar este clase de partidos, experiencia dirían algunos, haya salido a la cancha literalmente dormido y el Atlético de Madrid se lo devoró en el terreno en todos los aspectos. Sí, técnicamente, tácticamente y físicamente, pero sobre todo, el Atleti ha tenido desde que inició su participación en Champions, que el mayor obstáculo es, precisamente ellos mismos; que el rival más grande a superar, es su mismo equipo y esa mentalidad ha permeado profundamente en la cabeza de los jugadores del equipo de Simeone. No estoy para discutir el planteamiento de Simeone ni de Martino, sencillamente y más allá de lo que los entrenadores transmiten a sus jugadores, la entereza del mismo es lo que los levanta para ir a por el partido y hoy el Barcelona fue un fantasma en la cancha, mientras que el Atlético controló desde lo táctico el encuentro empujados por la ambición, deseo de triunfar y marcar un hito en la historia del club. Felicidades al Atlético.

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La triste batalla en Heysel

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Mayo 29 de 1985. Se enfrentaban en la final de la Champions League la Juventus de Turín y el Liverpool. El escenario fue el Estadio de Heysel  en Bruselas, Bélgica. Liverpool quería ser bicampeón de la Liga de Campeones (anteriormente Copa de Europa)  título que había conseguido la temporada anterior al derrotar en la final a la Roma de Italia.

Por su parte la  Juventus, que disputó en la temporada  1982/83 la final versus el Hamburgo y la perdió, buscaba  su primera liga de campeones de la mano de un inspirado Michel Platini quien había conseguido el balón de Oro.

Liverpool era conducido por el gran Kenny Dalglish y buscaba imponer su poderío en el certamen más importante a nivel de clubes en Europa. Tenía en su haber  cuatro Ligas de Campeones, mientras la Juventus  afrontaba  su tercera final y quería llevarse la orejona y el título que la acreditaba como el mejor club de Europa.  Para ese encuentro,  el cuadro italiano alineó grandes jugadores como Michel Platini quién fue el autor del único gol del partido marcado en el minuto 57 para desatar la triste euforia de los simpatizantes de la Vecchia Signora y tal vez, del mundo.

El partido no había empezado y los disturbios no tardaron en aparecer.  Bruselas en medio de su tranquilidad natural empezaba a ser testigo del comportamiento criminal de los hinchas ingleses y italianos.  Los fanáticos del Liverpool intentaron tomarse parte de la tribuna donde se encontraban los seguidores italianos y fue casi que un abrir y cerrar de ojos donde la pasión desaforada se convirtió en salvajismo desatando una avalancha de personas en la tribuna que ocasionó la muerte de 39 seguidores y más de 600 heridos.  En medio del descontrol, la furia, la rabia, el desconcierto, la intolerancia, la confusión, el desorden,  la policía trató de calmar la situación pero era demasiado tarde. Las ambulancias entraban al estadio para auxiliar a las personas lesionadas y todo apuntaba a que el encuentro sería cancelado, sin embargo, la organización dio luz verde para que la final se disputara ese día. La Juventus ganó pero su primera Liga de Campeones quedó manchada por el trágico final que tomó lugar en Heysel.