Jean Pierre Papin ídolo de Marsella

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Jean Pierre Papin, ídolo del Olympique de Marsella club en el que ganó el respeto de la hinchada del equipo con el que obtuvo grandes y gratos recuerdos, jugó seis temporadas en el club galo antes de ser transferido al Milan de Italia.

Papin nació el 5 de Octubre de 1963. Se inició en Jeumont a la edad de seis años y fue hasta 1986 que ingresa a las filas del Olympique de Marsella donde estuvo seis temporadas y logró en cuatro temporadas consecutivas, desde 1989 hasta 1992, llevar al Olympique a ganar cuatro ligas después de 17 años de sequía, así los hinchas y el Stade Vélodrome volvían a sonreír.

Impredecible en sus anotaciones, Papin logró adjudicarse el Balón de Oro en 1991 y se convirtió, después de Platiní, en el segundo jugador galo en obtener tal distinción. En ese año su equipo disputó la final de la Champions League y cayó derrotado ante el Estrella Roja en un memorable partido definido desde el punto penal. Paradójicamente en la temporada 1992-1993 cuando estaba en el Milan de Marco Van Basten y Franco Baresi, enfrentó justamente al Olympique y los rossonero fueron vencidos por el ex-equipo de Jean Pierre. En 1994, se coronó campeón de Europa con el cuadro lombardo que venció al Barcelona en Atenas.

Jean Pierre sólo Jugó el Mundial del 86 celebrado en México. Allí, en el partido que enfrentó a Francia con Canadá, Papin anotó el gol que le dio el triunfo a Les Blues. En ese torneo se codeó con uno de los jugadores más representativos del fútbol galo: Michel Platiní.

Retirado de la actividad del fútbol en 1999 cuando más de 50.000 hinchas se volcaron para despedirle y rendirle tributo a quien fuera uno de sus más grandes ídolos, Papin se mantiene en la memoria de los seguidores del fútbol quienes recuerdan sus goles y su sello dejado en las canchas francesas y en el mundo.

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El gran seis, el gran Baresi

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El gran capitán del Milán, ídolo de los rossoneri, defensor líbero de clase excepcional, única, de parada y quite inmejorable y con más de 500 partidos con el club lombardo, ha sido y será  uno de los grandes defensas que ha dado el fútbol.

Franco Baresi  nació en Travagliato, Italia, el 8 de Mayo de 1960. A los 14 años ingresó a las divisiones menores del Milan, club en el que obtuvo las mayores satisfacciones en su admirada carrera futbolística. Debutó el 23 de Abril de 1978 con el club  en partido jugado ante el Verona y nunca más se quitó la rojinegra, pues cómo él mismo lo dijo “¿Porqué habría de pensar por un solo instante en mi carrera dejar el Milan AC por otro club?”.

Su presencia defensiva intimidaba a los rivales,  atrás desde la zona defensiva donde controlaba y manejaba los hilos de una defensa, el gran capitán lideraba su línea compuesta por  Costacurta,  Tassoti, Rikjaard y al joven Paolo Maldini  y fue testigo activo del gran Milán de Arrigo Sacchi y Marco Van Basten con el que brilló a finales de los 80 y principios de los 90.

Baresi estuvo con la selección italiana en tres mundiales. En España 82, Italia 90 y finalmente Estados Unidos 94. Fue este torneo, al igual que Italia 90, donde tuvo la oportunidad de alinear en  algunos partidos con otro de los íconos representativos del Milan, Paolo Maldini. Fue tal vez en Estados Unidos 94 donde quizá tuvo la desilusión más grande pues falló uno de los penalties en la tanda frente a Brasil. Fue campeón del mundo en España 82, pero no jugó de titular en ninguno de los encuentros disputados por la Azzurra.

Su trayectoria y gran despliegue en defensa no fue compensada con el Balón de Oro, pero obtuvo un reconocimiento que lo inmortaliza en San Siro, el número 6, aquél con el cual era referenciado, aquél  número que inspiró respeto, decencia, eficacia, talento, el que usó sobre su espalda fue retirado por el club en honor a uno de sus más grandes jugadores en 1997. Nunca nadie usará la 6.

En 1997 le dice adiós a las canchas a los 37 años dejando un palmarés de títulos, entre ellos, seis títulos de liga (78-79, 87-88, 91-92, 93-94 y 95-96), dos copas intercontinentales (1989 y 1990) ante el Atlético Nacional de Colombia y el Olimpia de Paraguay respectivamente, tres Champions League (1989, 1990 y 1994) y cuatro copas de Italia (1988, 1992, 1993 y 1994). Sin duda y cuando han pasado dieciséis años de su retiro, todavía se habla de este gran jugador quien  dejó su huella en las canchas del mundo, porque sin duda alguna la clase lo alcanzó a él. Gracias por siempre.