El genio de Utrecth

20131116_MVanBastenNacido en el día de brujas según la tradición occidental en 1964, el mago de Utrecht, ciudad que vio emerger uno de los grandes jugadores del fútbol mundial, logró deleitarnos con su fineza en el terreno de juego y su mortal y depredadora presencia en el área rival.

Con diecisiete años llegó al Ajax equipo conocido como un gran semillero de grandes jugadores y logró integrar el equipo en el que militaba en aquel entonces Johan Cruyff, de hecho, en su partido debut con el Ajax sustituyó a Cruyff y marcó su primer gol con la camiseta de aquél cuadro. Poco a poco fue logrando su lugar en el Ajax y para la temporada de 1983/1984 nadie colocaba en duda su capacidad goleadora para definir en el arco contrario. Su leyenda se estaba plasmando en silencio, con goles, con capacidad para desmarcarse, con inteligencia en la cancha.

Para la temporada de 1984/1985 Van Basten ganó la Bota de Oro, reconocimiento entregado al máximo goleador de Europa y logró una nueva liga con el Ajax la temporada siguiente. Su nombre empezaba a escucharse en los grandes clubes de Europa y fue el Milán que le fichó para la temporada de 1987/1988. Qué salto! Qué grandeza! Qué fineza! El Milán de Arrigo Sacchi, el Milán de Marco Van Basten equipo en el que explotó más su potencial como delantero.

El primer partido con el cuadro rossonero logró convertir gol de penalti, sin embargo, su mayor talón de Aquiles, el tobillo, le recordaría durante esa temporada y resto de carrera que estaba propenso a estar por fuera de los terrenos de juego, empero cuando su presencia se manifestaba en la cancha, era inminente pensar que algo mágico podía pasar. A pesar de no marcar muchos goles en su primera temporada con el Milan, los que hizo fueron importantes como el anotado al Empoli cuando el equipo estaba a cuatro puntos del Napoli quien lideraba en ese entonces el Calcio, y logrando prolongar posteriormente una racha de victorias, finalmente el Milan se coronó campeón de la liga.

En 1988 cuando se jugó la Eurocopa en Alemania y luego de perder el primer partido contra Unión Soviética, la selección holandesa conformada por un semillero de jugadores en los que no sólo destacaba Van Basten, sino Koeman, Rikjaard, Gullit, devastó a la Inglaterra  de Bobby Robson con una tripleta conseguida por Van Basten con dos asistencias fenomenales de Gullit y un tanto conseguido en jugada de tiro de esquina.

Lograron vencer en el tercer partido a Irlanda en un sufrido juego que se definió hasta el minuto 82 donde Kieft consiguió el único tanto del partido. Clasificados, se enfrentaron con la temible y favorita Alemania. Cotejo disputado el 21 de Junio en Hamburgo, una multitud apostaba ciegamente por el triunfo Alemán y más cuando la Mannschaft se adelantó con gol del mítico Lothar Matthäus, pero apareció Marco en una jugada polémica en la que le cometieron penalti y éste fue ejecutado por Koeman estableciendo el empate parcial, pero el silencio se apoderó de Hamburgo y todo territorio Alemán cuando Marco en un movimiento cósmico se desprendió de Kohler y definió ante la salida del portero Eike Immel. 2-1 a favor de la naranja mecánica que desató la euforia holandesa que por primera vez sentía las mieles de contar en su vitrina con una Eurocopa. Partido final y la selección dirigida por Rinus Michels disputaba ante la Unión Soviética la copa de selecciones más prestigiosa de Europa y además, la revancha. Aquél encuentro disputado en el Olímpico de Munich presenció el que tal vez fuera el mejor gol anotado en la Eurocopa y tuvo como protagonista a Van Basten. Centro desde la izquierda de Mühren, control magistral y remate con derecha de Marco y golazo ante una multitud que celebraba el gol convertido en una obra de Arte. Fue nombrado el mejor jugador de la Eurocopa y para sorpresa de muchos, se llevó su primer Balón de Oro.

Nuevamente con el Milan firma una temporada muy buena y más cuando en semifinales de la Copa de Europa de 1989 jugaba contra el Real Madrid y la llamada “Quinta del Buitre”, y era precisamente el último obstáculo para viajar a Barcelona a disputar la final contra el Steaua de Bucarest. En el partido de ida firmaron un empate, pero en el de vuelta sucedió lo inimaginable, lo impensable, un Milán conformado por Baresi, Donadoni, Costacurta, Gullit, Van Basten arrasó desde lo físico hasta lo táctico al Real Madrid que veía esfumar la posibilidad de jugar la final de la Copa Europea conocida hoy día como la Liga de Campeones de la Uefa. En ese encuentro Van Basten selló su mortal fiereza goleadora al marcar el cuarto gol. No había duda que el mago de Utrecht dejaba su huella intacta en el que para muchos fue el mejor partido exhibido por el Milan de Sacchi. Con el tiquete asegurado para disputar la final  en el Camp Nou contra el Steaua de Bucarest de Gheorge Hagi,  una nueva exhibición de fútbol fue mostrada por el cuadro rossonero que arrolló  a su rival que sin  fundamentos tácticos pudo detener la orquesta de Gullit y Van Basten quien marcó dos goles. Campeones de Europa y un nuevo Balón de Oro en su vitrina entregado por su magistral temporada. Destello impresionante, partituras hecha música en un terreno de juego, movimientos, regate, buscador de espacios, inteligencia para posicionarse, mortal con la zurda y derecha, también  su cabeza fue parte de ese portentoso delantero, el mejor de Europa en ese entonces, capaz de intimidar a todo un equipo por su capacidad para anotar goles y goles exquisitos. Un ángel del gol vestido en un ser mortal.

Luego de cambios en el Milan, el equipo fue tomado por Fabio Capello y para la temporada de 1992, Marco firma números exquisitos que le valen para conseguir su tercer Balón de Oro. Brillante como las notas de Beethoven, tuvo una carrera plagada de éxitos hasta ese entonces, pero su tobillo empezó hacerle mella y poco a poco su figura fue opacándose de los tempos del fútbol y más cuando volvió precipitadamente de una lesión que lo mantuvo ausente de las canchas. Ante el Olympique de Marsella equipo que representaba el último obstáculo para alcanzar un nuevo trofeo en Europa, supuso lo inconcebible: el retiro prematuro de un excelente jugador de élite, exquisito en su fútbol y goles. Con dolor, no pudo disputar el Mundial de 1994 y desafortunadamente no pudo volver a jugar. En 1995 tuvo su partido homenaje donde las lágrimas se escurrían no sólo en el rostro de Marco, sino de aquellos que disfrutaron de su magia en la cancha. Con tan sólo 30 años y con plena madurez profesional conseguida en sus gloriosos años con el Mián, Marco le dijo adiós al fútbol como fubolista. Hoy podemos recordarle por lo maravilloso que fue, por dejarnos deslumbrar con su inigualable clase para definir partidos, momentos y permitirnos gritar el término más formidable en una cancha de fútbol: GOOOL!

Para deleitarnos con su magia

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