Primer mundial de fútbol: Uruguay 1930

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El primer mundial de la historia se realizó en Uruguay en 1930. A pesar de los problemas financieros en los que se vio sumido el mundo, impactados por la crisis económica de 1929, asomaba un oasis para la humanidad y era, precisamente, a través del fútbol. Luego de la oportuna gestión del que en ese entonces fuera el presidente de la FIFA, Jules Rimet, Uruguay inauguraría el torneo que con el paso de los años se ha convertido en el más importante a nivel de selecciones.

Sólo participaron 13 equipos, en su mayoría del continente americano y fue clara la ausencia de los equipos de Europa quienes adujeron que por factores económicos y el cansancio de un viaje donde era necesario cruzar el Atlántico les mermaron las ganas de hacer parte del evento.

El torneo se jugó desde el 13 de Julio hasta el 30 de ese mismo mes. Se conformaron cuatro grupos de la siguiente manera:

Grupo A

Argentina

Chile

Francia

México

Grupo B

Bolivia

Brasil

Yugoslavia

Grupo C

Perú

Rumania

Uruguay

Grupo D

Bélgica

Paraguay

Estados Unidos

Clasificaba el primero de cada grupo. Argentina logró imponerse por la mínima diferencia a Francia, goleó a México por 6-3 y finalmente dejó a Chile en el camino al vencerlo por 3-1. Los goles del argentino Guillermo Stábile estaban haciendo mella en el arco contrario y su nombre ya no pasaba desapercibido.

Yugoslavia se quedó con el grupo B con sendas victorias ante Brasil y Bolivia. Bolivia fue la única selección que no anotó gol en la primera edición mundialista.

Por su parte el local, salió airoso del grupo C y, finalmente, Estados Unidos hizo lo propio en el grupo D.

Así las cosas, las llaves de semifinal enfrentaban a Uruguay vs Yugoslavia y Argentina vs Estados Unidos. Ambos encuentros terminaron a favor de Uruguay y Argentina por 6-1.

Primera final, primer clásico, primer enfrentamiento de los países del río de La Plata en el mundial. El estadio Centenario, que por cierto no se encontró listo cuando arrancó la copa del mundo, fue el escenario que albergó el enfrentamiento entre esas dos grandes selecciones. Muy a pesar de que en el primer tiempo el partido quedó 2-1 a favor de Argentina, los uruguayos voltearon el encuentro y terminaron ganándolo 4-2. Jose Nasazzi, capitán de los charrúas, levantó la primera copa del mundo entregada por Jules Rimet. Locura en el Centenario de Montevideo y en todo el país. La alegría fue de los de casa.

Uruguay1930

Datos interesantes.

  • El goleador del torneo fue el argentino Guillermo Stábile con ocho anotaciones.
  • La selección que más goles recibió fue México con 13.
  • Argentina fue el equipo que más goles anotó durante el torneo para un total de 18.
  • El primer y único penal fue a favor de México.
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El impensable Maracanazo

Logo_Brasil1950Volvía el mundial a Sudamérica luego de haberse disputado la última edición en 1938 en Francia. Brasil 1950 suponía un aire de renovación para el mundo luego de los conflictos bélicos que marcaron tristemente los inicios de los años 40 cuando el mundo se vio golpeado por la segunda guerra mundial que cobró muchísimas vidas y generó un caos social, económico y humano tantos en los países que participaron activamente en los enfrentamientos, como en aquellos que se mantuvieron al margen pero que, colateralmente, fueron impactados por el fuerte suceso.

Así las cosas, el mundial en tierras brasileras generaba expectación y por supuesto, una presión en el combinado local por alcanzar su primera copa del mundo. Trece selecciones apostaron por una ilusión. Brasil, México, Yugoslavia, Suiza, Chile, Inglaterra, España, Estados Unidos, Italia, Paraguay, Suecia, Bolivia y Uruguay querían consagrarse, algunos equipos lo harían por primer vez y otras, como Italia y Uruguay querían engrandecer su nombre futbolístico en el mundo, ya que en ediciones anteriores se había coronado como campeones del mundo.

Brasil no tuvo piedad de sus rivales en la primera ronda;  se deshizo de México, Yugoslavia y empató con Suiza. Clasificó a la fase final. El protagonista de la otra parte de la historia, Uruguay, vapuleó a la débil Bolivia y así logró avanzar a la instancia final, a la que se sumaron la España de Telmo Zarra y Suecia.  Un mini “torneo” para definir al campéon arrancaba.

Brasil, en su condición de favorita, goleó a Suecia por 7-1 destacando la figura de Ademir, delantero que, a la postre, se convirtió en el goleador del mundial y, posteriormente, le propinó a España una de las peores goleadas en su historia: 6-1 fue el marcador definitivo a favor de la verdeamarelha.  Por su parte, Uruguay empató previamente con España y venció a Suecia y se enfrentaba con el virtual campeón, Brasil, que sólo necesitaba un empate para coronarse campeón. Ese 16 de Julio en Río de Janeiro, con un Maracaná que estaba totalmente decantado por el local y atestado de hinchas, se enfrentaban David y Goliat.  Brasil se puso arriba del marcador recién iniciado el segundo tiempo con gol de Friaca. Euforia maximizada en el escenario que se convirtió en esos instantes en una fiesta inimaginable, se palpitaba el triunfo, el logro, el optimismo, no existía otra cosa sino la victoria; sin embargo, lo maravilloso de este deporte es que nada está cantado, ni mucho menos dicho hasta cuando el árbitro pite y recoja el balón y de por finalizado el partido. Uruguay buscaba el partido con alma, piel y corazón y poco a poco fue ganando terreno. Gol de Schiaffino pasado los primeros 15 minutos del primer tiempo puso a soñar silenciosamente a los jugadores charrúas, pero con el empate Brasil aún era campeón. Uruguay no lo daba por perdido, evidentemente la premisa era morir o morir. Y así fue. Un escape de Ghiggia dejando mal parado a Bigode, saca un remate que dejó noqueado al arquero Barbosa y enmudeció, quebró y mató la ilusión del local.

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Se desparramó el Maracaná. Un silencio atroz reinó aquella tarde y la aflicción se apoderó de cada uno de los hinchas de Brasil. Batacazo inimaginable, Uruguay dio vuelta a un partido que, desde antes de iniciar, ya lo daban por ganador a Brasil. Lección de fútbol, lección de vida, efemérides inolvidable.

Por acá el gol –>